
La novela gira en torno a tres personajes principales: Charlie Manley, Prosper Deschamps que es líder de la Comunidad Haitiana de Florida y el americano Edward Woodbottom. La historia transcurre en plan de novela negra con pinceladas de fantasía al centrarnos la trama en la mitología de lo oculto. No en vano Black es considerado por muchos una eminencia de la pluma a la hora de escribir sus novelas y tiene un público fiel sediento de lecturas. Está cargada de descripciones agradables y de contenido interesante en el que no le sobra ni una coma. David Prieto, como traductor, ha hecho un trabajo formidable dotando a la típica literatura inglesa/escocesa del tono apropiado para una lectura más amena.
Black ha sabido como atrapar al lector, intercalando pequeñas historias de un personajillo burlesco que de vez en cuando nos deja vislumbrar quizá una pequeña pista de lo que está sucediendo y que ameniza la lectura desconectando un poco de la trama principal.
Retomando el principio, parece que el autor ha querido dar conciencia inconsciente sobre los problemas de la inmigración y así lo demuestra con la mayoría de sus personajes que practicamente son todos inmigrantes. Unos legales, otros bajo manga y que entre ellos parece predominar otra ley urbana distinta a la que se emplea en los pasillos y salas de un juzgado. Estos personajes, perfilados con destreza de cirujano nos presentan a gente cercana que perfectamente podría ser tu vecino o el tipo que te cruzas por la mañana todos los días de camino al trabajo, A. F. Black ha sabido dotarlos de personalidad propia y atrayente para mantenerte pegado al libro desde el comienzo hasta el final.
Una de las mejores novelas que he leído durante el último año.
Título: Mirando las estrellas
Autor: A. F. Black
Traducción: David Prieto
Editorial: Ajec
Edición: 1ª edición, noviembre de 2011
Páginas: 396
ISBN 9788415156239
Precio: 19,90 euros
Lo tengo pendiente en mi estantería y ahora me he quedado con muchas ganas de ponerme con él ya mismo
ResponderEliminarMe pasa lo mismo. Eso de tener tantos buenos libros que leer, y tan poco tiempo para hacerlo... Cachis!
ResponderEliminarUn saludín