miércoles, 25 de mayo de 2016

El hombre de la máscara de espejos, de Nieves Abarca y Vicente Garrido

El género policiaco está viviendo una época muy agradable en nuestro país. Las jornadas noir se extienden por toda la geografía española y es posible que muy cerca de nuestra casa se celebre una. Y allí, con algo de suerte, encontraremos a Nieves Abarca y a Vicente Garrido. Ambos autores, una gallega y un valenciano, se unieron hace unos años para escribir a cuatro manos Crímenes Exquisitos, donde nos presentaron a la inspectora Valentina Negro y al criminólogo Javier Sanjuan.

A este título le siguió Martyrium, la continuación de la historia anterior, con los mismos personajes y que retomaba al villano de la historia original. Junto a los dos principales protagonistas, una muy variada colección de secundarios acompañaban a estos dos personajes. La mayoría de ellos repiten en El hombre de la máscara de espejos.

Cada una de las novelas del dúo toca un tema criminal distinto. En este tercer volumen de las aventuras de Negro y Sanjuan se habla del secuestro de mujeres jóvenes y las películas snuff. Es decir, grabaciones de violaciones y asesinatos, preferiblemente de mujeres jóvenes y guapas.

La historia comienza con un caso de Valentina, algo que la sitúa en un punto delicado y que provoca que se vea relegada a un caso pendiente de cerrar. Al mismo tiempo, Sanjuan se encuentra con el asesinato ritual de un amigo, periodista de investigación. Casi sin darnos cuenta, una vez más ambos casos acaban confluyendo y el criminólogo se ve inmerso en la investigación de la inspectora. Junto a ellos, y de forma paralela, otra vez Lúa, la periodista que les ha acompañado en sus aventuras anteriores, se encuentra también implicada.

Las tres tramas acabarán confluyendo y llevándonos a un mundo sórdido y oscuro, donde la vida humana no tiene demasiado valor y el dinero es el que mueve todos los hilos, sin que la moral tenga lugar en los asuntos que mueven el argumento.

Aunque los protagonistas son Negro y Sanjuan y su tormentosa e intermitente relación, a mí me gusta la presencia de Lúa, una joven que busca siempre el lado más tenebroso de las noticias y que siempre acaba metiéndose en todos los líos posibles.

La saga continúa en una cuarta novela, en la que otra vez se cambia el tema de la trama principal. El hombre de la máscara de espejos es una digna continuación de las dos anteriores novelas y nos deja, una vez más, con ganas de leer más.

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