domingo, 22 de febrero de 2015

La Ropavejera, de Ramón Cerdá

Enriqueta Martí. A muchos este nombre no les sonará de nada; a otros les resultará vagamente familiar. Y luego está ese grupo de gente, entre los que yo me incluyo, que ha tenido la ocasión de conocer la vida de esta (o gran parte de ella) y todos los horrores que la rodean.

¿Y sabéis una de las cosas que más me ha sorprendido después de conocer su historia? Que, en cierto sentido, he llegado a admirarla.

A admirar esa férrea fuerza de voluntad y esa confianza en sí misma para ser capaz de conseguir todo lo que se propuso. Siendo mujer de origen humilde y viviendo en la época en la que vivió.

Porque a pesar de ser el monstruo que fue, si existe un rasgo destacable en ella es ese. Lástima que lo utilizó para convertirse en un ser despreciable que, para conseguir sus objetivos,se sirvió  de  los más débiles: los niños.

Aunque ella no es el único monstruo de esta historia. Ni siquiera el peor. Su espeluznante negocio no hubiera funcionado sin sus distinguidos clientes. Ellos sí que son MONSTRUOS con mayúsculas.
Nunca se podrían justificar todos los actos que realizó. Ni su origen, ni su infancia, su relación con su padre,..

Algo tenía que haber ya en ella de retorcido y malo para convertirse en lo que se convirtió.
En el fondo me gustaría pensar que en algún momento de su vida, tuvo remordimientos por lo que hizo.

¿Que esos niños estaban mejor con ella que en las calles? Como decía a veces. Puede que necesitara creer que así era. Aunque yo no estoy para nada segura de eso. Un monstruo que existió por mucho que quiera ocultarse. Que no hay que buscar lejos de aquí. Porque aquí también tenemos monstruos.

¿Os atrevéis a asomaros a la vida de la Vampira del Raval o La Ropavejera? Id dejando el corazón y los escrúpulos en el cajón.
  
Enriqueta Martí Ripoll, nació en 1868 y murió en 1913. De origen muy humilde, a muy tierna edad y tras la marcha de su madre, tuvo que ocupar el lugar de esta en todos los sentidos.
Esa relación incestuosa con su padre, su ambición, escapar de todo, hizo que se fuera de casa a temprana edad.

Se dedicó a al prostitución, pero era una mujer muy ambiciosa y aspiraba a muchísimo  más.
Con paciencia y tesón, fue consiguiendo poco a poco lo que se propuso. Su conocimiento de los bajos fondos le fue de muchísima utilidad.

Y entonces tuvo una idea que cambió su vida: ofrecer a gente con muchos recursos niños y niñas para sus fantasías ocultas.

Aunque eso no fue todo: también fabricaba pócimas y ungüentos con su sangre y su grasa.
Con el tiempo consiguió una importante clientela y, con grandes riesgos, se iba proveyendo de niños y niñas de la calle. Hasta que se arriesgó demasiado y fue atrapada.

Terminó sus días en la cárcel. ¿Asesinato o muerte por enfermedad? Siempre quedará esa duda.
Su diario, donde apuntaba todo lo relacionado con su negocio y sus clientes, nunca apareció.
  
Se podrían escribir tantas cosas sobre este fascinante personaje. Y este libro cuenta, no solo sus crímenes, si no toda su vida. Desde su nacimiento a su muerte. Un retrato bastante profundo de su vida y su personalidad. Una buena oportunidad de conocerla a fondo y entenderla. Si eso es posible.
Fríamente, muy fríamente, y esto me cuesta decirlo, puedo llegar a entender algunas de las cosas que hizo. Nunca justificarlas o aceptarlas. Eso me convertiría en un monstruo como ella.

Aunque, reconocedlo, todos tenemos una parte oscura y si dejáramos salir a esa parte, ¿hasta dónde empatizaríamos con ella? Da miedo pensarlo, ¿verdad?

Arthur Conan Doyle, Enriqueta y el espiritismo. ¿Una adivinanza? Encontraréis la respuesta entre las páginas de este libro.


Real o ficción, nada está fuera de lugar en la historia contada de esta singular mujer.

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