lunes, 14 de enero de 2013

El Manantial, de Alejandro Castroguer

La moda de novelas de zombis parece estar remitiendo. Quizá están perdiendo algo de visibilidad y están siendo sustituidas por otro tipo de literatura. O no, vete a saber. 

El caso que lo que sí es cierto es que los últimos años este tipo de género ha ido evolucionando, pasando nuestros queridos muertos viventes de protagonistas absolutos de las historias publicadas hasta ser un elemento más del escenario en unas tramas que poco los tienen en cuenta.

En ese aspecto inciden muchas de las historias que se han visto ultimamente. Novelas que tienen a protagonistas interesantes cuyas vidas transcurren en un mundo desolado, pero que aunque están claramente influenciadas por los zombis (o infectados, claro), no son determinantes.

El Manantial es una de esas novelas con personajes muy fuertes, absorbentes, que nos conducen a través de su ordenado y frenético mundo. En este caso, de su país, el instituto sitiado por los durmientes en el que han vivido durante años, solos y buscando la supervivencia como buenamente pueden.

Verona y Abel subsisten de manera precaria, inventando el mundo a medida que crecen, con la guía de Padre, aunque este muere de manera trágica y les deja solos frente a la vida. El argumento puede recordar a una de esas películas de los 80 que tanto nos gustaron en su momento. Me refiero a El Lago Azul, por ejemplo, donde dos niños llegan a una isla desierta y acaban iniciando una relación afectiva y sexual entre ellos a medida que crecen.

Pero claro, en El Lago Azul no hay zombis, ni se crea una urgente necesidad por sobrevivir. Eso es lo que les ocurre a Abel y Verona, dos post adolescentes que han crecido privados de todo contacto con la civilización, ya extinta, que tienen que ingeniárselas para continuar vivos. Y su pervertida (por las circunstáncias) manera de vivir el día a día 

La narrativa de esta novela se recrea en los momentos más oscuros de la pareja, mostrando en qué se han convertido y el motivo por el que lo han hecho. La desesperación se ha introducido en sus mentes y les ha llevado, como es bastante normal, a abandonarse a situaciones que para ellos son lógicas y normales, pero que al lector le resultan sucias y perturbadoras. Y ahí está la magia del libro.

Aunque el lector se siente tentado a juzgar y condenar lo que está viendo, al final no acaba haciéndolo por los terribles actos que presencia, sino que acaba sintiendo lástima por todos los personajes, que se encuentran, en un momento u otro, superados por la aplastante realidad que se han creado en mitad del caos surgido de la infección que queda, como en todas las buenas historias, relegada a un segundo plano.

Alejandro Castroguer nos sorprendió con La guerra de la doble muerte y lo vuelve a hacer con El Manantial, una historia oscura y desgarradora sobre la soledad, el caos y la superviviencia, teñida por la falta de guía de unos adolescentes que se encuentran abandonados a sus fantasías y sueños de poder.

Muy recomendable, pero no para estómagos débiles.

El Manantial
Alejandro Castroguer
DOLMEN EDITORIAL
Portada: Alejandro Colucci
352 páginas/17,95 euros
ISBN: 978-84-15296-49-2

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