miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cada vez que no me miras, de Marien Koan

El mundo de Adriana está todo muy estructurado, dominado, controlado y le permite vivir las sorpresas que le trae la forma de vida que ha elegido. Amantes ocasionales, pero siempre sin llegar a traspasar la frontera del compromiso y un trabajo que le permite vivir esa libertad. Hasta que una llamada le devuelve a los tiempos de su juventud, y hasta cierta persona que creía olvidada: su gran amor de esos tiempos.

Este es, a grandes rasgos, el argumento de Cada vez que no me miras, escrito por Marien Koan para la editorial Los Libros del Sábado. Esta nueva editorial se ha propuesto editar buenas historias, protagonizadas por mujeres, en las que las relaciones entre ellas son el hilo conductor.

Este primer libro, que abre el catálogo de la editorial, es una historia romántica, protagonizada por una mujer que, como en tantas otras historias, se encuentra con que la vida que ha elegido no es exactamente la que necesita. Una relación antigua se abre camino y le hace cuestionarse todo su mundo.

Marien Koan, nombre bajo el que se esconde una escritora española, crea una prosa sencilla, sin estridencias, pero que funciona de manera muy correcta en el marco de esta historia. Los personajes son creíbles, se mueven por escenarios que podrían resultar familiares y consigue que la lectura fluya sin problemas.

Poco a poco, asistimos al reencuentro de Adriana y Helena, y además, la aparición de otros personajes, que orbitan junto a ambas, da a los personajes mayor profundidad y nos permite cogerles cariño. Bueno, quizás más a Adriana que a Helena, aunque esto de los personajes preferidos siempre acaba siendo muy subjetivo.

Personalmente, me resultan muy interesantes Leia y Lucía,  la amante de Adriana  y la cuñada de Helena, que tienen muchas cosas que contar. Son personajes de esos que enriquecen la trama y crean situaciones intensas entre los personajes principales.

Me resulta curioso que me haya dado por leer últimamente literatura romántica, pero será que me hago mayor y me permito disfrutar de las buenas historias, dejando de lado las odiosas etiquetas. Por el momento, te aconsejo la lectura de Cada vez que no me miras.



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